lunes, 7 de julio de 2025

Proyecto para reparar un cronógrafo balístico Chrony F1 (con Arduino) 1a parte.



Por lo menos desde los años 90s, había soñado siempre con poder medir las velocidades de cualquier tipo de proyectil: una piedra lanzada con una resortera, un dardo de una cerbatana, pero muy especialmente, un diábolo de un rifle de aire, o una bala. Aún no sabía en esa época que existía un aparato electrónico con sensores electroópticos y que era capaz de calcular con gran precisión la velocidad de un disparo. Tal era el cronógrafo balístico, y, en esa época, el nombre de la marca Chrony era prácticamente sinónimo de la medición balística.

Pasaron muchos años antes de que pudiera hacerme de un cronógrafo balístico en mis manos. Fue hasta 2014, y para ello tuve que incursionar en el emprendimiento de este producto como negocio. Ni más ni menos que el de la venta en México del cronógrafo balístico Chrony F1, directamente traído por el que entonces era mi socio y mi mejor amigo, de la fábrica de Mississagua, en Ontario, Canadá.



Una publicidad que se mandó a hacer en la época. Yo la distribuía en los campos de tiro donde exhibía el aparato para lograr alguna venta.


Fue un negocio que empezó viento en popa y con buenas expectativas, pero que por desgracia no duró mucho ni tuvo el auge que yo esperaba. La razón del fracaso fue multifactorial. En primer lugar, la poca profesionalización a mi juicio, por parte del tirador mexicano promedio en ese entonces. Descubrí que era más bien mediocre y muy ignorante si lo comparamos con el tirador norteamericano; así que fueron muy pocos los que mostraron interés en las demostraciones que yo hacía directamente en los campos de tiro en México, y mejor se vendieron más aparatos por medio del sitio de nuestro sitio en internet. En aquella época, ni Amazon ni nadie lo vendía todavía, pero poco faltaba para que esas grandes cadenas del comercio en línea empezaran a comercializarlo, y ese fue otro factor que le pondría fin a esta actividad. El tercero, fue la subida repentina del valor del dólar ese año. De pronto ya no era rentable venderlo al precio en el que se ofertaba, y además la gente no tenía tampoco la liquidez para comprarlo.

Tal vez fueron veinte o veinticinco cronógrafos balísticos Chrony F1, los que se trajeron directamente de la fábrica de Canadá a México para comercializarlos. De esos, me quedé con uno solo, y es sobre de el que va esta historia. 

  Un buen día, quizás al año siguiente en 2015, estaba usando mi amado Chrony F1 para hacer una medición balística, cuando un proyectil alcanzó el cable plano que comunica los sensores (y que sobresalía siempre un poco de la caja metálica) rompiéndolo por la mitad, pero sin cercenarlo totalmente. Fui tan increíblemente torpe, que traté de repararlo yo mismo de la peor manera posible, es decir, sustituyendo el cable completo desde los circuitos impresos a los que estaba soldado.

Lo primero que sucedió es que, por más que lo busqué en las tiendas especializadas del Centro, jamás pude conseguir el mismo tipo de cable plano de tres hilos. Lo sustituí por otro diferente, también de tres hilos, pero redondo y del calibre más aproximado. 

El verdadero desafío llegó cuando primero desoldé el cable original del circuito impreso y luego intenté volver a soldar el nuevo. Pero usé un cautín que no tenía control de temperatura, y probablemente una soldadura igualmente inadecuada para ese trabajo, demasiada pasta para soldar... y el resultado fue que lo eché a perder. El exceso de temperatura dañó las pistas del circuito impreso levantándolas o quemándolas. Luego, un tiempo después, la pequeña pantalla del display también se rompió (aunque ya no recuerdo cómo), y con eso solo me quedó un cronógrafo balístico totalmente inservible.

Durante 10 años me olvidé de mi viejo Chrony F1, con gran coraje y tristeza en un principio. Pero el tiempo pasa y uno va superando las cosas dolorosas.

Recientemente (diez años después) le presté atención de nuevo, pues, aunque dañado, aún tengo cada uno de los componentes e incluso su caja original. 

Otro factor de importancia que me impulsa para este proyecto de querer repararlo es qué, organizando mis libros viejos, me encontré con un libro de Arduino que compré en 2013 y que en ese entonces no terminé de leer. Habiéndolo encontrado de nuevo retomé su lectura. Entonces comencé a investigar más y ahora sé que puedo devolverle la vida a mi viejo Chrony usando un Arduino Nano y conocimientos básicos de electrónica que ahora poseo y que antes no tenía. De cualquier forma, estoy muy lejos de ser un experto (en realidad soy un principiante de electrónica con algo de conocimiento básico). Sin embargo, ya me autoconvencí de que este proyecto es posible.




¿Por qué solamente no compro un cronógrafo balístico nuevo y ya?


En primer lugar, porque la marca Chrony que duró muchos años, ya no existe. Desde el 2021 creo (en plena pandemia) desapareció del mercado. Se dice que el dueño de la empresa, seguro un hombre ya mayor, falleció. Otros dicen que además de esto, fue que no se renovó tecnológicamente y que sus competidores como ProChrono, Caldwell, Oehler, y varios más, le quitaron demasiada cuota de mercado y que por eso decidió cerrar la casi mítica empresa. (Hoy se consiguen en internet cronógrafos balísticos chinos, por ejemplo, en bastante menos que el equivalente de 100 dólares). Además, existen nuevos tipos de cronógrafos basados en radar Doppler, una tecnología más avanzada y aún más precisa de medición balística, aunque todavía es algo costosa.

Como sea, le tengo demasiado cariño a este viejo Chrony F1, me recuerda una época de mi vida también. Y además, más allá de la nostalgia, es un proyecto que creo que puedo acometer con éxito esta vez. Es un desafío que requiere estudio y conocimiento técnico. Es una oportunidad de aprender y de demostrarme que lo puedo hacer.





En esta última imagen, lo que queda de mi viejo Chrony F1, inutilizado desde hace 10 años pero que me he comprometido conmigo mismo a reparar mediante Arduino. (Nótese en la parte izquierda, la gruesa lámina de acero un poco deformada, de la caja del cronógrafo. Fue el impacto del proyectil que en aquel tiempo rompió el cable plano de 3 hilos que comunicaba los sensores y que aquí se ve enrollado al centro).

jueves, 16 de enero de 2025

México y Trump

Lo que le espera a los mexicanos bajo el último mandato de Donald Trump.



En 1989, un exitoso autor estadounidense de Best Seller llamado Tom Clancy, publicó una de sus más exitosas novelas de acción, espionaje e intriga política. "Peligro Inminente" o por su nombre original en inglés: "Clear and Present Danger".


La obra gira alrededor del personaje de ficción, el Dr. "Jack Ryan" quien es un analista de inteligencia y consejero político vinculado al más alto nivel del gobierno de los EE.UU.




La trama plantea una operación militar encubierta ordenada en secreto por el presidente de los Estados Unidos en contra de los carteles del narcotráfico que controlan enormes cantidades de dinero y ostentan un inmenso poder corruptor. Así es que, un equipo de fuerzas especiales norteamericanas que hablan español y que han sido entrenados para ejecutar operaciones de "guerra no convencional" tras las líneas enemigas, es enviado al corazón de la selva colombiana para destruir a dichas organizaciones delincuenciales y a sus jefes, usando todos los medios de los que dispone el ejército y la armada de los EE.UU.


El libro tuvo tanto éxito que no pasó mucho tiempo antes de que se llevara al cine en una excelente película de 1994, interpretada por Harrison Ford, Willem Dafoe, Anne Archer y el recientemente fallecido James Earl Jones.



Quedó desde entonces clara la idea de que el gobierno de los Estados Unidos puede intervenir en cualquier país para destruir a cualquier organización del narcotráfico por poderosa que esta sea, y que para ello ni siquiera es necesaria la validación del Congreso Americano, pues la operación puede ejecutarse de manera discrecional y secreta. En uno de los diálogos de la película, el Presidente de Estados Unidos dice lo siguiente: "These drug cartels represent a clear and present danger to the national security of the United States".


A tan solo tres días de que el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, tome posesión para su segundo y último mandato; él ha dicho varias veces que no va a permitir que México siga inundando de opioides y de inmigrantes a los Estados Unidos. Los más de 100 mil muertos al año que tiene el país norteamericano por sobredosis de fentanilo han calado profundo en la sociedad estadounidense y en sus líderes políticos. El presidente Trump ha hablado incluso de dar un "golpe" contra los carteles del narcotráfico mexicano, usando drones no tripulados con capacidad de ataque y mediante la infiltración de equipos de fuerzas especiales.


Clear and Present Danger es una novela que en mi opinión puede, más que nunca, volverse realidad. En los más de 30 años que han pasado desde su publicación original, el centro de gravedad del narcotráfico mundial se ha desplazado de Colombia hacia México. Para que esto pudiera suceder, existe una enorme y profunda red de complicidad de los gobiernos de este último país durante todos estos años; ello indica enormes niveles de corrupción que han generado ingobernabilidad como nunca antes y muchísima violencia, convirtiendo a México en un Estado terriblemente disfuncional y lleno de una sociedad delincuencial que practica una apología del narco a todos los niveles.


Una nueva intervención militar estadounidense en México es perfectamente posible. No dudo ni por un segundo que Donald Trump y los más duros de su nuevo gabinete hayan leído el libro de Tom Clancy o hayan visto esa película. Cuando al sur de la frontera del Río Bravo lidias con un país cuyos gobernantes son en muchos casos socios o encubridores de actividades criminales, y tienes en México a una sociedad qué, a pesar del paso de las décadas, sigue padeciendo los mismos problemas de subdesarrollo, desigualdad, enorme corrupción y violencia, cosas todas ellas, que son el caldo de cultivo perfecto para el narcotráfico y todo género de actividades ilícitas. Cuando la cooperación no funciona por un falso nacionalismo tan hipócrita como inútil... entonces tú no debes permitir una inmensa crisis de muertes por sobredosis de drogas en tu país. Igual que México no debiera de permitir la inacabable ola de violencia que mancha de sangre, sufrimiento y desprestigio internacional, la reputación de nuestro país.


Para un tipo como Donald Trump y para una nación de veteranos como lo es Estados Unidos, la opción de resolver los problemas con el uso de la fuerza militar cuando todo lo demás ha fallado, siempre estará latente. Mucho más aún, cuando un problema de este tamaño está tan solo al otro lado de su frontera.





sábado, 26 de octubre de 2024

La Munisalva y las Pistolas Mendoza
Una pérdida de tiempo y dinero


Han pasado más de 27 años desde que compré mi primera pistola Mendoza de salva y munición. La primera fue una Derringer. A partir de ahí y a través de los siguientes años, compré todos los modelos disponibles, incluyendo la PK-62 de cañón largo y de cañón corto. Además, también adquirí en algún momento el rifle M-990. El único modelo que nunca tuve fue la pistola Buntline de la misma serie. 




Recuerdo que en todas esas armas, el cierre de la recámara siempre fue de mala calidad. Era sin duda la peor parte. Se deformaba con el constante martilleo del percutor, y se aflojaba la pequeña pieza martelada por donde había que tomarlo para abrir la recámara. Además las cuñas extractoras no siempre cumplían su función, especialmente después de varios tiros, porque la recámara se ensuciaba demasiado.

Sin embargo el estriado de los cañones era de buena calidad, por lo menos hace muchos años. El rayado tenía 12 estrías a dextrogiro para el calibre 4.5 mm y el ánima estaba bien pulida y bien terminada en aquella época.



Los últimos modelos que compré de PK-62 Largo, ya tenían un cañón cuya ánima estaba muy defectuosa y con un estriado deficiente. El rayado era lo que yo más observaba siempre en cualquier arma. Un arma que no tiene un cañón impecablemente terminado, no sirve para nada. 



Por lo demás, la munisalva siempre fue cara y poco potente. Al principio se vendía con munición esférica de plomo, que ejercía más presión y tenía que deformarse un poco para tomar las estrías del cañón, sin embargo la munición garantizaba un sellado correcto y por lo tanto era superior balísticamente para lo que puede esperarse de una de estas pistolas. 
Luego apareció el diábolo "2000 express", que desde el principio me pareció de ínfima calidad y cualidades balísticas inferiores al de la simple munición esférica de plomo. 



Supongo que fue el gobierno mexicano, siempre represor, el que dió la orden a la empresa Mendoza de ya no abastecer para sus pistolas de salva y munición el proyectil esférico de plomo, sino solamente el horrible diábolo 2000 express. 




De cualquier forma, la famosa munisalva siempre fue poco potente. Con la munición esférica de plomo era suficiente para matar a una rata o a una cucaracha enfurecida, pero nada más. El balín de plomo esférico que se vendía originalmente con las salvas pesaba 9.4 grains y su diámetro era un poco mayor que el del ánima, de tal forma que, en el brocal del cañón, podía sostenerse sin hundirse hasta el fondo. Debido a esto y como ya dije, en el momento del disparo estaba obligado a deformarse para sellar la recámara correctamente y tomar profundamente las estrías, lo que garantizaba mejores cualidades balísticas que las del díabolo 2000 express.

En algún tiempo el cañón tenía una cavidad por debajo de la recámara, que no se veía más que al desarmar por completo el arma, pero que supongo estaba diseñada para no poder convertir estas pistolas a un calibre mayor mediante el barrenado del cañón. Aunque sin duda algunos lo hicieron, incurriendo en un delito y además en una práctica peligrosa para la segurdidad del tirador. 

En 2020 hice las últimas pruebas de la balística general de estas armas. Usé para ello una pistola Pk-62 de cañón largo, de ese modelo horrible que se sigue fabricando actualmente, en donde queda cubierto el cañón de acero con un sobre cañón de plástico negro (espantoso). Tal cambio estético me imagino que también fue "sugerido" por el gobierno mexicano.



Sobre una tabla de madera de pino sólido, de 22.5 mm de espesor (7/8"), el antiguo balín esférico de plomo de 9.4 grains (que ya no se vende) y usando la salva Ci del empaque original, penetra a 90° y a 10 cm de distancia de la boca del cañón, tan solo 1 cm.



Un resultado bastante mediocre si tomamos en cuenta lo que cuesta la pistola y el elevado precio de las salvas.

En conclusión puedo decir que no sirve, solo para qué, aquellos que fuímos adolescentes, tuviéramos nuestros primeros acercamientos con las armas de fuego para ayudarnos a comprender su más elemental funcionamiento.

Invertí una buena cantidad de dinero en estas armas a través de los años. No valió la pena, ahora lo sé; pero por lo menos me enseñó lo que podría llamarse "mis primeros pasos" en el mundo del tiro.

Hay rifles de diábolos en 5.5 mm que son más potentes que las pistolas estas. Sobre todo ahora, que solo se venden con el asqueroso diábolo 2000 express.

El conocimiento es la mejor arma.

Saludos.

lunes, 14 de octubre de 2024

La iniciativa de reforma a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos en México en 2024.


A partir de septiembre de 2024, justo unos días antes de que finalizara el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, él envió a la Cámara de Diputados, un proyecto de reforma que pretende sustituir a la actual Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos vigente desde enero de 1972. (En adelante nos referiremos a ella solo por sus siglas LFAFE).

Como exposición de motivos para tal hecho, el ejecutivo afirma la necesidad de reducir el altísimo número de homicidios cometidos con armas de fuego, que alcanza, tan solo en este sexenio de 2018 a 2024, la aberrante cifra de casi 200 mil muertos en México.

Sin embargo, ha olvidado mencionar (mañosamente), que ninguno de esos homicidios dolosos se ha cometido con armas legalmente registradas.

Sabido es, de todos los que habitamos este país y que a diario vemos los canales de noticias o leemos los periódicos, que México sufre un incontrolable tráfico ilegal de armas provenientes en su mayoría de los EE.UU. desde hace por lo menos dos décadas. (Aunque en realidad ha existido desde siempre, pero en menor medida).

Las armas que entran por miles a México de manera ilegal, son armas de alto poder de fuego y de calibres de los considerados por la LFAFE como "de uso exclusivo del ejército y las fuerzas armadas mexicanas". Estas armas son totalmente ilegales y son producto de un contrabando criminal por parte de la delincuencia organizada y los carteles del narcotráfico. Obviamente ninguna de esas armas cuenta con un registro en nuestro país.

Así qué, la exposición de motivos de la nueva ley se basa en una premisa falsa, ya que ninguna de las armas que se usan para delinquir y cometer todos esos innumerables crímenes; ninguna de esas armas fue adquirida legalmente, ni cuenta con un registro en México ni una tenencia legal.

El texto de la nueva ley, que a la fecha en la que se escribe este artículo aún está programada para su discusión en el pleno legislativo; pretende imponer una serie de nuevas prohibiciones, restricciones y complicaciones, a los usuarios legales de armas de fuego en México.

La tenencia legal de armas de fuego en México es un Derecho Constitucional, plasmado en el Artículo 10 de nuestra Carta Magna que fue firmada en Querétaro en 1917 (a la que, dicho sea de paso, se le están haciendo muchas y muy importantes reformas de manera súbita, y por medio de una aplanadora partidista por parte del régimen Obradorista, que con su partido político MORENA, gobierna sin contrapesos en México, y que está actualmente bajo el mandato de la nueva presidenta de origen judío Claudia Sheinbaum Pardo).

Se pretende entre otras cosas:

  • Prohibir los rifles de cacería y sus respectivos calibres, como el 30-30 Winchester, el 30-06 Springfield y el .308 Remington, el .243 Winchester, etc.
  • Prohibir cualquier rifle deportivo en calibre .223 Remington.
  • La prohibición de cualquier arma en calibres .22 Magnum, .22 TCM, .22 Hornet y 5.7 x 28 mm (cosa que ya era una realidad de facto desde hace muchos años, pues ninguno de estos calibres, quizás con la excepción del .22 Magnum, se vendía en la Dirección de Comercialización de Armamento y Municiones DCAM).
  • La ordenanza de tener que "donar" o entregar al ejército, las armas que se compraron legalmente en la DCAM en su momento, y que pertenezcan a alguno de los calibres mencionados que ahora serán considerados también como "de uso exclusivo". (Primero ellos te la vendieron con todas las de la ley, ahora tendrás que entregárselas si no quieres incurrir en un delito. ¡¿Acaso tiene esto alguna lógica?!!!!).
  • Que, si se te acabó la anualidad en un club de tiro y en tan solo 30 días no la renuevas o te inscribes a otro, también tendrás que entregar las armas.
  • Las miras láser y holográficas (de punto rojo), también seran consideradas como material de uso exclusivo del ejército y las fuerzas armadas mexicanas, y su adquisición o posesión constituirá un delito grave y punible con el Artículo 19 Constitucional (que amerita prisión preventiva oficiosa).
  • Los silenciadores y supresores serán prohibidos.
  • La recarga de cartuchos ya no está permitida. (En la práctica nunca conseguías nada para ella de todos modos, pues jamás se vendieron los insumos necesarios).
  • Y aquí viene lo más rídiculo de todo: Que las armas que funcionen con aire comprimido (PCP), gas CO2, o pistón, y que sean de calibre mayor de 5.5 mm, serán igualmente consideradas "de uso exclusivo". (Esta última disposición acabaría con deportes como el Gotcha y el Airsoft, y convertiría en delincuente a quien posea un rifle de diábolos de calibre 6,35 mm, por ejemplo. (Sabido es que la delincuencia organizada no utiliza armas de aire o gas para comenter sus fechorías).

En resumen: La nueva iniciativa de reforma a la LFAFE está pensada para complicar (aún más de lo que ya es) la adquisición y tenencia de armas legales para los civiles en México.

Hay que ponerse a pensar que esta reforma a la LFAFE no viene sola, y que está acompañada de un buen número de otras reformas que se están haciendo a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y que se han aprobado de manera "express" tan solo en las últimas semanas. Como por ejemplo la muy discutida "Reforma al Poder Judicial" o la reforma al Artículo 129 Constitucional (que amplía el fuero militar), ambas ya aprobadas y publicadas en el Diario Oficial de la Federación.

La gente honrada y de bien ya no puede tener armas. Ese es el fin último al que el gobierno quiere llegar.

Los únicos que al parecer pueden tener todas las armas que quieran y sin registro alguno, ¡son los criminales!


Veremos en qué termina todo esto cuando por fin sea aprobada la iniciativa de reforma a esta mentada Ley. (En su conjunto me parece muy grave, porque implica la supresión de libertades y derechos que hasta ahora son Constitucionales, pero que, si a este régimen no le gustan, simplemente los hace inaccesibles de facto, o incluso puede cambiar la Constitución para prohibirlos totalmente).



domingo, 21 de julio de 2024

.380 ACP Munición Aguila FMJ 95 grains. Prueba en túnel balístico.


Diez años sin escribir en este blog. Han pasado ya muchas cosas... sin embargo, he encontrado de nuevo la contraseña y estoy de regreso. 


  Pues bien...

 A finales de abril de 2020, mientras el mundo comenzaba a vivir la pandemia del COVID-19 que le costaría la vida a millones..., un amigo y yo tuvimos la oportunidad de asistir al campo de tiro. Sabiendo que tendría esa cita en el polígono, la noche anterior me di a la tarea de construir un rudimentario túnel de tiro en madera contrachapada, y diseñado para soportar verticalmente varias tablas de madera de pino sólida, de primera calidad (sin nudos) y con espesor de 7/8" (22.5 mm), con el fin de probar la penetración de varios disparos de diferentes calibres. Específicamente hablaré aquí del resultado de probar la munición de la marca Aguila .380 Auto en 95 grains FMJ.



El túnel balístico. Falta la tabla número 6 que se ha perdido. Sin embargo, ninguno de los proyectiles disparados la alcanzó.




Tabla 1: Dos de entrada y dos de salida. (los disparos fueron hechos a 1 metro de distancia y a 90°).


 

Tabla 2: Dos de entrada y dos de salida. (Nótese cómo en la entrada de la segunda tabla, hay huellas de las esquirlas de madera de la primera tabla, que fueron expulsadas con gran energía a la salida de uno de los disparos).



Tabla 3: Dos de entrada y dos de salida. (La destrucción de la madera a la salida es mayor, debido a que los proyectiles se han deformado un poco al atravesar consecutivamente las otras dos tablas).





Tabla 4: Dos de entrada, PERO SOLO UNO DE SALIDA. El proyectil del lado izquierdo (vista anterior) no salió, quedó alojado en la cuarta tabla, el otro salió y quedó alojado en la quinta tabla de madera de pino de 22.5 mm de grosor (7/8"). En esta cuarta tabla, los impactos del 9 mm Corto provocaron que la madera se partiera en dos.





Vista de la 4a tabla (que se partió por efecto de estos disparos). Se puede apreciar que solo uno de los proyectiles traspasó, mientras que el otro se ve claramente a qué profundidad quedó alojado dentro de la madera.





Tabla 5: Penetración parcial con alojamiento del proyectil y sin salida.





Las armas que usamos ese día. La prueba en el túnel balístico fue hecha con una pistola Glock modelo 25 en .380 Auto. El cañón de dicha arma mide 102 mm (4.02").





Disposición de nuestro túnel balístico en el campo de tiro aquel día.





La tabla balística de la munición .380 ACP 95 grains de Aguila a diferentes distancias de la boca del cañón.


Comparemos a nuestro .380 Auto con lo que anunciaba la publicidad de un revólver .38 Special a principios del Siglo XX. Según dice, penetraba 8 1/2 tablas del mismo grosor y la misma madera que las que usamos en este experimento:





Entonces...

¿Es el cartucho 9 mm Corto una munición anémica para el Siglo XXI, en donde algunas amenazas portan chaleco a prueba de balas nivel III (NIJ)?

Incluso municiones poderosas como el .357 Magnum pueden ser detenidas por ese tipo de chaleco antibalas. Quizás lo que haga la diferencia para incapacitar a un enemigo que vista esa protección, sea el daño por trauma, es decir, un proyectil capaz de romper costillas y de crear contusión severa incluso detrás de la ropa blindada. Otra alternativa es hacer puntería en zonas no protegidas.

El lector de este 'blog' ha de sacar sus propias conclusiones.







lunes, 7 de abril de 2014

.380 ACP. Nuevos tipos de proyectiles.




Luego de que, recientemente el mercado Norteamericano ha sido auténticamente invadido por una nueva generación de pequeñas pistolas recamaradas para el veterano 9 mm Browning (.380 Auto), han surgido en consecuencia una nueva gama de municiones para este calibre, cuya invención ha sido basada en el renovado estudio de la balística terminal, merced a avanzadas herramientas de análisis científico (ordenadores, cronógrafos electrónicos, diseño y simulación balística por computadora, nuevos procesos industriales, etc.), herramientas todas ellas, con las que el creador de este veterano cartucho, J. Moses Browning, ni siquiera pudo haber soñado hace más de 100 años... Pues bien; el .380 ACP ha renacido totalmente y está más vigente que nunca.




En el mercado de los Estados Unidos, en dónde los civiles pueden portar un arma oculta (Concealed Carry) para la defensa personal; un cartucho como el 9 mm 'Kurz', caracterizado siempre por tener un retroceso más controlable que el de su poderoso primo el 9 mm Para (9 mm Luger), siempre está a ser tomado en cuenta (y en qué forma), por aquellos que prefieren un mayor control a la hora del disparo, sin la necesidad de haber pasado por horas y horas de entrenamiento (y cientos de cartuchos) en el Polígono de Tiro. Así que vamos a ver unos cuantos ejemplos de cómo esta vieja munición, está tomando nuevos bríos.



Una de las novedades que más me ha sorprendido en la reciente evolución de este cartucho .380 ACP (y específicamente en este y no en otros de diferente calibre), es la nueva creación por parte de la empresa Norteamericana 'Polycase Ammunition', de un cartucho ni más ni menos que con el "casquillo" (tradicionalmente metálico), manufacturado esta vez... ¡en material plástico! (polímero)... ¡Asombroso!... En mi vida hubiera imaginado este notable avance, por el hecho de mi imposibilidad para concebir siquiera, cómo una delgada vaina plástica (cuyo culote sin embargo sigue siendo metálico), fuera capaz de soportar los más de 20,000 psi* de presión desarrollados en el disparo de esta munición. *(psi 'Pounds per square inch' o en español: "Libras por pulgada cuadrada")... 



Y pensándolo mejor, en realidad era bastante lógico, pues ya los cartuchos de escopeta habían demostrado desde hacía mucho tiempo, la gran resistencia de ciertos materiales poliméricos o plásticos a la hora de soportar el inmenso calor y presión instantáneas, que se producen dentro del cartucho y de la recámara en el momento del disparo de un arma de fuego. 



Sin embargo, hay un truco (ya me parecía demasiado maravilloso como para ser totalmente real). El truco es, que ninguno de los cartuchos 'Polycase' actualmente ofertados en .380 Auto, ninguno de ellos supera los 16,000 psi de presión, y por ende, las velocidades de salida del proyectil son un poco más bajas, no llegando en ningún caso más allá de los 900 fps (pies por segundo), o su equivalente métrico: 274 m/s (metros por segundo), lo cual no está muy lejos de la munición "regular" con casquillo metálico y bala normal de 90 ó 95 'grains' (5.8 ó 6.1 gramos), cuya velocidad es en promedio de 980 fps (299 m/s). Así que sigue siendo "la de plástico" una munición apta, según los parámetros establecidos para este calibre.


Más tendencias: Todo tipo de municiones expansivas y frangibles.






La legislación norteamericana (a diferencia de la de México y otros países tercermundistas), permite para el mercado civil la comercialización de munición expansiva y frangible. Los proyectiles expansivos están diseñados para entregar toda su energía cinética dentro de un blanco suave, acuoso y denso, como lo es el tejido biológico (poder de parada). Tal efecto se logra con el quiebre de la uniformidad física del proyectil en el momento del impacto y su posterior e inmediata penetración a través de dicho medio, sea porque el proyectil se expanda, se rompa, se deforme o se fragmente, mientras avanza transfiriendo toda su energía, merced a su intrínseco diseño y constitución que satisfagan a este fin. 


El origen de la munición expansiva de hoy en día, puede rastrearse hasta la factoría de la región de 'Dum Dum' en la India del siglo XIX; un suburbio industrial de Bengala Occidental en donde, durante la ocupación colonial Inglesa, los Británicos fabricaron y usaron ampliamente en contra de los indios colonizados (sin ningún ánimo de compasiva humanidad), municiones expansivas de plomo "blando" (enfatizando este término, pues también existen aleaciones de plomo endurecido), de punta de plomo descubierto con lineas de precorte, y/o de punta hueca. (Hollow Point).

En el ámbito policial, este tipo de municiones expansivas son especialmente "útiles" al descargar por medio de su 'potencia de parada', toda su energía cinética en un blanco humano, evitando así la sobre-penetración del proyectil y minimizando los rebotes sobre superficies duras, que igualmente podrían ocasionar herir a terceros inocentes en un escenario (ejemplificado) de un tiroteo policial urbano.


Una de las variantes de este tipo de municiones expansivas (y en este caso también frangibles), es la munición 'Glaser' (punto azul) de la empresa Norteamericana 'Corbon'. Si bien ya tiene algunos años en el mercado, su característica principal la coloca en el punto medio entre las municiones expansivas puras (de punta hueca, 'hollow point') y las frangibles. En el momento del impacto, este proyectil libera cientos de pequeñísimos perdigones contenidos en su ojiva, dejando una herida trufada de restos. Por el efecto terrible de todo este tipo de balas en el cuerpo humano, no es de extrañar que la Convención de Ginebra las haya prohibido hace mucho tiempo a todas ellas (de manera genérica), para su uso en acciones de la Guerra. 



Continuando en la misma linea, las municiones expansivas han alcanzado su máximo desarrollo y su máxima difusión mercadológica (en los Estados Unidos). Muy recientemente, la empresa 'G2 Research Ammo' ha fabricado y comercializado ¡millones! de sus nuevas municiones llamadas 'RIP' (acrónimo en inglés de: 'Radically Invasive Projectile'), y también (sarcástica e irónicamente), acrónimo de la frase latina que todos conocemos: "Requiescat in pacem" (Descanse en Paz).




Este nuevo cartucho, cuya ojiva precortada está hecha totalmente de cobre, está orientado a mujeres que utilicen la portación oculta (CCW 'Concealed Carry Weapon') y a tiradores torpes o inexpertos, que bajo fuertes situaciones de tensión emocional, no sean capaces de poner un disparo bien colocado en algún órgano vital de su atacante. Para tal fin, esta bala en el momento del impacto (aún cuando ese impacto sea en un lugar secundario del cuerpo humano), se rompe en afilados "pétalos" de cobre, que marcan cada uno una trayectoria secundaria, diferente al  punto de impacto primario. Según los fabricantes, los efectos son que de esta forma es más probable darle a un órgano vital, aún cuando no se le acierte de manera exacta al hacer el primer disparo (o disparos simultáneos), con una deficiente puntería. Huelga decir que los efectos de el trauma sobre el tejido son absolutamente devastadores; como lo revelan las pruebas hechas sobre gelatina balística.



Munición Frangible: Una consecuencia directa del Terrorismo Aéreo.

Desde que los terroristas empezaron a secuestrar aviones en pleno vuelo en los años 70's como medio para redimir sus demandas, hasta los terribles acontecimientos del 11 de Septiembre de 2001 con el "atentado" (o auto-atentado), en donde aviones comerciales fueron secuestrados de sus rutas, para luego ser dirigidos y estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York... Más que nunca, en una época con estas características, los servicios de seguridad han buscado siempre una munición letal contra el atacante, pero al mismo tiempo incapaz de dañar los delicados y ligeros sistemas y estructuras de un avión comercial que vuela presurizado y a gran altura, y cuyo resultado de hacer un disparo desde adentro con balas convencionales, sería catastrófico si penetrara en su delgado fuselaje o dañara sus sensibles sistemas.



Con objeto de satisfacer esta necesidad, fueron creadas las municiones frangibles. No son otra cosa que balas hechas de materiales especialmente diseñados (a menudo polvos metálicos comprimidos a elevadísimas presiones), y que en el momento de dar en el blanco pueden penetrar y lacerar tejidos blandos. Sin embargo, estas balas carecen de "camisa" y por su constitución, se dispersan en una nube de fragmentos cuando chocan contra objetos de más dureza como las frágiles superficies del fuselaje aéreo; o en tierra, en el cuidado de instalaciones industriales y científicas con multitud de equipos que podrían ser dañados con facilidad.



La munición frangible es una buena opción para la defensa personal y en el hogar (en las naciones cuya legislación lo permite). Al igual que la munición expansiva de punta hueca, reduce el riesgo de sobre-penetración y rebotes que pudieran lastimar a terceros inocentes. Sin embargo, dicha munición también tiene sus limitaciones como por ejemplo el hecho de que "el blanco", pudiera refugiarse fácilmente detrás de estructuras como puertas sólidas, refrigeradores, e incluso ventanales gruesos. En dicha situación, la munición del tipo 'Hollow Point' ostenta una mayor oportunidad de poder alcanzar efectivamente al enemigo, aún detrás de la protección de algunas de estas superficies.


miércoles, 2 de abril de 2014

Beretta 'Cheetah'... El "Guepardo" deja de correr... Requiem por una Pistola. ¡Adiós para siempre!




Recién me he enterado hace un par de semanas y aún no lo puedo creer... ¡Pero es verdad! Las ya legendarias pistolas de la Serie 80 de Pietro Beretta (80 Series), conocidas todas genéricamente como 'Cheetah' (Guepardo), y que se venían fabricando sin interrupción desde 1976... se han descontinuado a partir de noviembre de 2013... y ya no se fabricarán más.


 ¡Qué triste!... Aún más triste, por el hecho de saber que van desapareciendo todas estas armas sólidas y completamente metálicas (exceptuando las cachas por supuesto), y que son tan diferentes en su estructura y diseño, a las "armas de plástico" que todos (incluyendo la propia Beretta) fabrican en la actualidad... Estas pistolas de funcionamiento de retroceso directo de masas (cierre lábil o 'blowback'), de cargadores de alta capacidad (en algunas de ellas, como en "la idealizada" 84FS con sus 13 cartuchos "a tresbolillo"), de seguro ambidextro y con sistema indicador de recámara abastecida... se han ido ya... Quedan por ahí algunas rezagadas en las vitrinas y en las bodegas de las tiendas de armas, ¡pero se irán rápido!... y ahora todavía más rápido que siempre... y para siempre... Vaya... ¡Qué desastre! 




Las 'Cheetah' se fabricaron en todos esos "pequeños calibres" que trabajan maravillosamente con un sistema de cierre tan simple, como el retroceso directo de masas. Desde el calibre .22 LR, pasando por el .32 ACP y desde luego y por supuesto, el calibre que nos compete, el .380 Auto (.380 ACP) que se volvió casi por definición sinónimo de esta serie de pistolas Italianas (como igualmente lo fué en su momento la venerable y mítica Beretta 34), armas todas, que contribuyeron enormemente a dar fama y reconocimiento mundiales a la casa del 'Gardone Val Trompia' por todos estos años.



Así que todo lo que empieza,
termina, y en este caso es muy lamentable... Adiós para siempre... ¡Adiós!